A veces una metáfora puede convertirse en una realidad cotidiana. "Tu lágrima de ron me lleva hasta el hondo, bajo fondo, donde el barro se subleva...", reza la letra del tango "La última curda", de Cátulo Castillo, con música de Aníbal Troilo. En el Gran San Miguel de Tucumán, hay varios barrios que viven literalmente donde el "barro se subleva", es decir que padecen una serie de problemas crónicos.

Una de las zonas está tan marginada e indefensa que la han bautizado "El cuadrante maldito" que está delimitado por el puente Lucas Córdoba-avenida San Martín, el Ingeniero Barros-avenida Juan D. Perón, avenidas Eva Perón-Independencia (ruta 304) y la Alternativa (corre junto al río Salí). Entre estas avenidas y rutas hay barrios populosos como El Palomar, Güemes, Antena, Cáritas y Piloto. La calle Nicaragua divide los vecindarios que pertenecen a Banda del Río Salí de los de Alderetes. La basura, la inseguridad y los accidentes viales mantienen en vilo a los vecinos que viven, particularmente, en la Alternativa, sobre la ruta 304 y la Juan D. Perón que conduce al aeropuerto.

Una vecina contó que hace cuatro años, su hijo que circulaba en motocicleta se desestabilizó, como consecuencia de un bache, cayó al suelo y se desnucó. El accidente ocurrió en la ruta Perón, a la altura del acceso a Alderetes (trocha norte). Por el intenso tránsito, esa vía se ha vuelto muy peligrosa; denunció que todas las noches tienen lugar picadas.

En la Alternativa, ruta que une Alderetes y Banda del Río Salí, los microbasurales reinan en el paisaje. Según una señora, son los mismos vecinos los causantes de esta situación. Indicó que los recolectores pasan entre las 9 y las 10, pero nadie respeta el horario. "La gente saca las bolsas a cualquier hora. Es decir, los que ensuciamos somos los vecinos. Y aunque parezca sorprendente, a veces estamos agradecidos con los carreros, porque ellos se llevan los desperdicios a otro lado", dijo la vecina del barrio El Palomar y agregó: "lo que más me indigna es ver cómo mis cinco nietos salen a jugar y terminan caminando entre la porquería".

La inseguridad es otro de los asuntos que desvelan a los pobladores de ese cuadrante. Sin embargo, la Policía asegura que en los últimos meses se produjo una reducción en la cantidad de ataques. Según el subjefe de la Unidad Regional Este, los malhechores suelen atacar a las personas que llegan desde otras zonas de la ciudad y que ingresan a las calles de los barrios ignorando el peligro.

En la Municipalidad de Alderetes reconocieron que son ciertas las quejas vecinales, y que se han encarado algunos trabajos como la instalación de la iluminación y la construcción de cordón cuneta en varias calles de estos barrios. "Lamentablemente, las rutas 304 y la Alternativa están en mal estado, pero dependen de Vialidad Provincial y nosotros no podemos arreglarlas", dijo un funcionario.

Vivir en el límite entre dos municipios suele ser un problema porque la zona se convierte en una suerte de "tierra de nadie". Tal vez si las dos municipalidades se unieran y coordinaran un plan de trabajo común en obras públicas, educación y seguridad, y si Vialidad se ocupara de reparar las rutas, se elevaría la calidad de vida de estos tucumanos. De ese modo, este cuadrante dejaría de llamarse maldito, se sumaría al progreso y el barro no se sublevaría.